marzo 07, 2008

Guardianes de la noche

Andan indistinguibles entre nosotros, con apariencia humana, y se hacen llamar ellos mismos los Otros. Están dotados de un poder inimaginable y conviven con toda clase de extraños y feroces seres tales como vampiros, teriántropos y espíritus del Crepúsculo. Todos ellos, en un principio humanos, al descubrir al Otro que mora en ellos, se ven obligados a jurar fidelidad a uno de los poderosos bandos; o bien a la noble Luz o bien a las magníficas Tinieblas.
Desde tiempos inmemorables ambos bandos luchaban sin cesar, por lo cual se formaron las Guardias; la Nocturna para vigilar a los Tenebrosos, y la Diurna, para custodiar a los Luminosos. Desde entonces, al firmarse el Gran Pacto, la Luz y las Tinieblas cohabitan en una inestable y difícil tregua.

Sin embargo, una antigua profecía habla que un día surgirá un poderoso Otro con habilidades mágicas extraordinarias, se verá tentado por uno de los dos bandos e inclinará la balanza.

Ese día por fin ha llegado...


Realmente me devore esta grandiosa novela de Sergei Lukyanenko, en mi opinión, uno de los más grandes escritores de ciencia-ficción y de fantasía que haya visto su país natal, Rusia (devore, solo en sentido figurado; no sería capaz de cometer tal magno crimen).
Llevado al cine con un enorme éxito por Timur Bekmambetov, este libro relata las aventuras de Antón, un joven Otro luminoso, el cuál, ciertamente, no se imagina las consecuencias que puede tener para la humanidad cada uno de sus movimientos, y, por supuesto, la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Aunque, personalmente, (a pesar de ser una magnífica película) opino que el libro esta incontables veces mejor que esta última.